1918 y 2020





Nadie sabe realmente c√≥mo empez√≥ todo. Quiz√°s en Kansas con un soldado estadounidense. Quiz√°s en un campamento militar brit√°nico en el norte de Francia durante la Guerra de 1914-18. Quiz√°s en alg√ļn lugar de Am√©rica del Norte. Quiz√°s en China. Pero dondequiera que se fue, la enfermedad se extendi√≥ r√°pidamente por todo el mundo, causando millones de muertes y llegando a ser conocida como ¬ęgripe espa√Īola¬Ľ.





  1. Con miles y miles de soldados a√ļn esperando el final de la guerra, viviendo en condiciones para las cuales la palabra ¬ęinsalubre¬Ľ es demasiado generosa, fue el a√Īo ideal para la propagaci√≥n de la guerra. gripe H1N1 y la enfermedad que caus√≥.

Esa primavera, los primeros casos entre soldados en las trincheras en ambos lados del conflicto comenzaron a aparecer y ser identificados. En verano, se detectó una mutación más agresiva del virus en casos identificados en Francia, Sierra Leona y Estados Unidos.

A medida que los nuevos soldados se iban al campo de batalla y otros regresaban a sus hogares o ingresaban en hospitales, la enfermedad se traslad√≥ con ellos, infectando a otras personas. Llen√≥ sus pulmones de l√≠quido, ahog√°ndolos e impidi√©ndoles respirar, y con el paso del tiempo, el n√ļmero de muertes causadas por √©l continu√≥ aumentando, en personas de todas las edades y de salud.

Cuando lleg√≥ el oto√Īo y luego el invierno, todo empeor√≥. En Portugal, no importa cu√°n ¬ęmilagroso¬Ľ fuera el pa√≠s en ese momento, ninguna intervenci√≥n divina libr√≥ a los nativos de las devastadoras consecuencias de la ¬ęneumon√≠a¬Ľ y el tifus, que, desafortunadamente, hab√≠an atacado al pa√≠s ese mismo a√Īo.

Sid√≥nio Pais, quien recientemente hab√≠a subido al poder de donde un disparo en el pecho pronto lo expulsar√≠a, y su director general de Salud, un tal Ricardo Jorge, trat√≥ de detener esto, ordenando el cierre de ¬ęestablecimientos educativos¬Ľ. ¬ę, Prohibir¬Ľ ferias y peregrinaciones ¬ęy las manifestaciones del¬Ľ 5 de Outubro ¬ę, y recomendar¬Ľ poner fin al uso de saludos, apretones de manos y gafas de ceremonia ¬ę, todos¬Ľ gestos que repugnan la higiene e incluso la cultura ¬Ľ y ¬ęrestos del pasado salvaje¬Ľ. A fines del verano de 1919, cuando se sinti√≥ la √ļltima ola de la enfermedad, Portugal cont√≥ decenas de miles de muertes causadas por gripe.

En los Estados Unidos, diferentes ciudades respondieron de manera diferente a la cat√°strofe. Y si ninguno escap√≥ ileso, algunos sufrieron menos que otros. El caso m√°s interesante hubiera sido el de las ¬ęCiudades Gemelas¬Ľ de Minnesota, separadas solo por el r√≠o Mississippi: Minneapolis y St. Paul.

En Minneapolis, las autoridades decidieron cerrar escuelas, teatros, iglesias y otros lugares de reuni√≥n poco despu√©s de que ocurrieran las primeras muertes en el oto√Īo de 1918. En St. Paul, la decisi√≥n no se tomar√≠a hasta tres semanas despu√©s, aunque la ciudad ten√≠a comenz√≥ a planificar este escenario preciso incluso antes que sus vecinos.





Aunque recomendaron una ¬ęcuarentena autoconstituida establecida por los ciudadanos¬Ľ, cre√≠an que ¬ęcualquier acci√≥n oficial que se tomara¬Ľ no ser√≠a efectiva para ¬ęcontrolar el contagio de la enfermedad¬Ľ, que de hecho cre√≠an que no era una ¬ęepidemia¬Ľ entre la ¬ępoblaci√≥n civil de la ciudad¬Ľ. ¬ę.

Sin embargo, a fines de octubre, con el n√ļmero de casos llegando a 3.000 y las muertes superiores a las de Minneapolis, St. Paul prohibi√≥ algunas reuniones p√ļblicas, y las restricciones no fueron mayores de inmediato porque algunas complicaciones legales lo impidieron. Durante los meses siguientes, ambas ciudades abrir√≠an y cerrar√≠an sucesivamente la econom√≠a, a medida que la enfermedad progresara o retrocediera.

Cuando termin√≥ la epidemia y se contaron los muertos, la mortalidad de St. Paul hab√≠a sido un 55% mayor que en Minneapolis. Adem√°s, seg√ļn un estudio reciente de los economistas Stephan Luck, Emil Verner y (el portugu√©s) S√©rgio Correia, la recuperaci√≥n econ√≥mica de Minneapolis fue considerablemente m√°s pr√≥spera que la de San Pablo.

La diferencia entre las dos ciudades de Minnesota correspond√≠a, seg√ļn ellas, a un patr√≥n verificado en todos los Estados Unidos: cuanto antes y m√°s tiempo una ciudad aplicaba medidas restrictivas de la circulaci√≥n de la gente y de la actividad econ√≥mica, m√°s intensa era su posterior recuperaci√≥n econ√≥mica

Un gripe destruy√≥ la econom√≠a de las ciudades donde surgi√≥ debido a la mortalidad que caus√≥, pero, argumentan, las medidas tomadas para disminuir esta mortalidad tuvieron el efecto contrario a mediano y largo plazo. Ciudades como Seattle, Portland u Omaha, que han permanecido ¬ęcerradas¬Ľ durante mucho m√°s tiempo, han crecido mucho m√°s bruscamente que las ciudades que han mantenido una ¬ęvida normal¬Ľ durante la epidemia, como Nueva York, Pittsburgh o San Francisco.

Suerte, Verner y Correia incluso cuantifican la diferencia: por cada 10 d√≠as ganados en la aplicaci√≥n de medidas de restricci√≥n, cada ciudad habr√° ganado un 5% de crecimiento en el empleo manufacturero una vez que termine la epidemia, y cada 50 d√≠as adicionales de La extensi√≥n de estas mismas medidas correspondi√≥ a un aumento del 6.5% en ese mismo trabajo. Las medidas de aislamiento que se tomaron ¬ęno solo redujeron la mortalidad, sino que mitigaron las consecuencias econ√≥micas adversas de una pandemia¬Ľ.

Sin embargo, el hecho de que fuera así en 1918 no garantiza que sea así en 2020 (los autores del estudio reconocen las enormes diferencias entre la realidad de la época y la nuestra, y cómo pueden afectar un tipo de reproducción de lo que entonces pasó). Y ese es el gran problema que enfrentamos con covid-19: solo sabemos lo que sucedió en el pasado, y solo podemos conjeturar cuál será el futuro.

Todas las decisiones que tomemos sobre la dirección a seguir en los próximos meses se basarán solo en escenarios, supuestos, supuestos más o menos informados, y no serán más que apuestas relativamente riesgosas sobre los costos inherentes a cada una de las alternativas. a nuestra disposición

Nadie, utilizo la palabra en su sentido literal, sabe exactamente qu√© suceder√° si prolongamos las medidas excepcionales que hemos estado adoptando durante otros dos o tres meses, ni nadie sabe exactamente qu√© suceder√° si volvemos a la ¬ęvida normal¬Ľ en unas pocas semanas, lo que significa que nadie sabe exactamente cu√°l de las dos alternativas tendr√° mayores costos y m√°s beneficios. E incluso cuando elegimos uno de ellos, no tendremos una respuesta exacta: lo √ļnico que sabremos es qu√© habr√° sucedido con la opci√≥n que elijamos.

Todavía no sabremos qué hubiera pasado si la opción hubiera sido al revés, por lo que no podremos saber cuál hubiera sido la mejor. La naturaleza de las cosas nos obliga necesariamente a navegar a la vista, lo que solo contribuye a que todos podamos sentir la inseguridad y la incertidumbre que sentimos.

El autor escribe seg√ļn la antigua ortograf√≠a.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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